Foro Mundial de Productores de Cultivos Declarados Ilícitos

Heroína, cocaína y marihuana: son las grandes drogas ilícitas que más preocupan a la comunidad internacional y se elaboran a partir de plantas como la adormidera para el opio, la hoja de coca y el cannabis. Estas plantas son cultivadas por comunidades campesinas de Asia, América Latina y África principalmente, ocupando superficies considerables. En el año 2005, según las últimas estimaciones publicadas por la ONU, las plantaciones ilícitas de opio cubrían más de 150.000 hectáreas, sobre todo en Asia, de las que al menos 100.000 hectáreas corresponderían a Afganistán. La hoja de coca, una parte de cuyo cultivo satisface una demanda legal, se extendería sobre 160.000 hectáreas en tres países andinos, Perú, Bolivia y Colombia, estando la mitad de las mismas ubicadas en este último país. En cuanto al cannabis, sin duda la planta de cultivo ilícito más extendida en el mundo, la ONU estima a la buena de Dios que se dedicaron un total de 230.000 hectáreas a este cultivo en el mundo entero en 2004/2005, con 72.000 hectáreas en Marruecos en 2005 (y 134.000 hectáreas en 2003). En todo el mundo, desde hace décadas, millones de personas viven o sobreviven de la producción agrícola de estos cultivos.

Estos “campesinos criminalizados” no pueden considerarse como un fenómeno marginal y pasajero. Son parte integrante de la realidad del siglo XXI y se inscriben en una problemática permanente de dimensión planetaria. Las características de esta agricultura tan particular no podían ser más paradójicas. Las drogas se enmarcan más que ningún otro producto en una economía mundializada, siendo sin embargo el resultado de configuraciones locales que combinan en grado diverso, pero de manera muy remarcable: su enclave geográfico especialmente en regiones de montaña, el aislamiento social, la violencia política y el subdesarrollo económico.